Temporada de Concursos

Por: Equipo Editorial del Laboratorio de Inspiración Educativa


Estamos entre febrero y marzo de 2021, inicia la "Temporada de Concursos", y no me refiero a los que otorga la industria del cine y televisión, como los Emmy y los Óscar entre otros, sino a aquellos dirigidos a los docentes y a los que aspiran a participar de esta noble profesión; es decir, se han publicado ya las convocatorias para los concursos en nivel básico y media superior de ingreso, promoción vertical y promoción horizontal.


Para muchas personas, la posibilidad de obtener una plaza de maestro, de aumentar su sueldo con el mismo puesto o de pasar de docente a titular de dirección o de supervisión (¿que pasará con las Jefaturas de Sector?) significan esperanza y gloria para su carrera y para su vida personal, significa un paso más en la mejora de la calidad de vida, en la estabilidad familiar y en una enriquecida visión de futuro.


Pero, ¿qué debiera significar realmente un cambio de posición, de desempleado a sindicalizado, de trabajador con un sueldo mayor o de ser una autoridad escolar con mayor rango?, ¿qué significa para usted, amiga maestra, amigo maestro?

  • ¿Acaso es el típico anhelo de tener un trabajo seguro hasta que logre la jubilación?

  • ¿Cree que es la tan ansiada "justicia de la revolución" a los maestros para que ganen lo que merecen?

  • ¿Le han dicho que ya sea como docente, director (a) o supervisor (a) se la va a llevar "leve", va a poder "nadar de muertito", pues de todas formas "nada va a cambiar"?

  • ¿Su voluntad de participar, su intensidad para prepararse y su decisión de qué plaza tomar está principalmente influenciada por el dinero que piensa recibir?

Si contestó "Sí" en al menos una de las preguntas anteriores, permítame invitarle a que previo a avanzar en su proceso de registro haga un alto y lleve a cabo una profunda introspección de su pasado, presente y futuro; es decir, reflexione ampliamente respecto de lo que es y de lo que aspira, tanto en la profesión docente como en su vida personal.

Ya que la docencia, como tanto lo hemos escuchado, no es solo un trabajo, sino una vocación, o sea, un llamado a priorizar la mejora en la vida de los estudiantes a la propia.


Ser parte del sector educativo, a cargo de un grupo de alumnas y alumnos, o dirigente a cargo de una escuela o de una serie de escuelas es algo que no debe tomarse a la ligera, tampoco caminaré por la idea del "futuro de la nación", más bien quiero enfocarme en la maravillosa posibilidad que se tiene de hablar cada día con las niñas y niños que están esperanzados con una grandiosa vida.

Por qué, ¿qué es el "futuro del país", sino la mayor cantidad de personas adultas felices con sí mismas y solidariamente participativas con su comunidad?


Al obtener una plaza o un ascenso económico y/o de autoridad, tenga usted la seguridad de junto con los beneficios vienen muchas responsabilidades, de índole educativo, administrativo y social. No pierda de vista que estos tres elementos son inherentes al puesto: no puede dar clases sin dedicarle tiempo a planearlas, no puede generar aprendizajes sin brindar retroalimentación oportuna y cercana, no puede validar sus resultados sin asentar una calificación, no puede esperar mejorar en los alumnos sin relacionarse permanentemente con los padres de familia.

Formar parte de una escuela pública implica además prepararse continuamente, cuidar su imagen como ejemplo y persona pública que es o será, saber que se es funcionario (a) público y por lo tanto sujeto de rendición de cuentas, parte de un gobierno que administra cientos de millones de pesos cada año para educar a las nuevas generaciones.

La famosa "carga administrativa" existe, es cierto, y muchas veces por necedad de la autoridad inmediata, es cierto también; pero es posible que usted mismo logre su "descarga administrativa" en la medida que adquiera habilidades tecnológicas, que domine los conceptos básicos de los procesos legales, que se preocupe por conocer la estructura de su Dependencia Gubernamental de Educación, ya que el trabajo administrativo es parte del trabajo, y se espera de ustedes que lo realicen con el mismo convencimiento con el que dan sus clases.


La sociedad tiene claro lo que implica ser docente, y lo reconoce y lo valora, más allá de la diferencia de sueldos y prestaciones con otros países; sabe de la importancia que tienen en el trayecto formativo de los menores, por eso espera de ustedes gente que sepa a lo que viene, gente que esté comprometida con la estabilidad emocional de sus alumnos, pero también con la estabilidad del sistema; espera profesionales que se sumen a lo bueno que ya hacen las escuelas y que señalen de manera propositiva aquello que debe cambiarse.


La sociedad y los estudiantes esperan también que, detrás del rol de maestra o maestro, esté una gran persona, alguien que logró su plaza o su ascenso porque forma parte de su plan de vida, porque contribuirá a su felicidad, porque logrará con esto mantenerse presente aún cuando ya se haya ido.


Estimados aspirantes, la profesión docente no es un juego, su vida tampoco lo es, es muy valioso su tiempo y sus acciones.

Por lo que, solo si están comprometidos a vivir plenamente la profesión magisterial, sigan adelante con su proceso de ingreso o de profesión; si no, los invito de manera fraterna a que disfruten las series y películas ganadoras de Emmy o de Óscar, mientras se deciden a explorar qué camino laboral los podrá llevar a su propia realización.


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