Pandemia 20-21_La oportunidad perdida

Por: Equipo Editorial LIE

Poco a poco las escuelas en México van abriendo nuevamente sus puertas a las actividades presenciales, después de casi año y medio de trabajar en casa a raíz de la pandemia por el Coronavirus. La SEP anunció que a partir del 7 de junio, las escuelas de todo el país regresarían de manera gradual a las aulas, unos estados reiniciaron hasta el 14 de junio, otros lo harán a manera de pilotaje, pero todos hasta el nuevo ciclo escolar, siempre y cuando se cumpla el escenario de las "3 V": Semáforo Verde, Voluntario y todos Vacunados.


No sabemos si en verdad regresaremos físicamente a los planteles en agosto, o hasta la primavera de 2022, como no pocas voces lo advierten; lo que sí podemos advertir desde ahora, es la oportunidad que desaprovechamos para replantear completa y drásticamente el Sistema Educativo Nacional mexicano.

En cuanto la pandemia obligó a las autoridades de todo el país a resguardar a docentes, estudiantes y padres de familia, la SEP y demás dependencias estatales solo se preguntaban ¿cuándo se podría regresar a la normalidad?; no concebían que las clases a distancia se podrían prolongar por tantos meses, y por lo tanto, requerir un nuevo modelo de educación.

Con el paso de las semanas y la confirmación de la agresividad de la COVID-19, la SEP se ideó un "Aprende en Casa", para dar clases por televisión de las distintas materias y a los distintos grados, desafortunadamente solo fue una réplica de la aburrida clase tradicional, pero ahora por TV. Sin duda los únicos ganadores fueron las cadenas televisivas a las que les pagaron 500 millones de pesos por la producción y transmisión.


Año y medio después de intentar dar clases a distancia, hay un sector de docentes y estudiantes que se adaptó y ha gustado de una nueva dinámica de vida; para otros, el fastidio y la frustración, tanto de la escuela como de su vida cotidiana, está haciendo mella en sus emociones y están desesperados por volver a la presencialidad.

Pero más allá de lo que se vive al interior de los hogares y del acentuamiento del histórico fracaso educativo, hay otra situación que puede significar un fracaso todavía mayor: el pasmo y bloqueo de las autoridades educativas de todo el país.


Principalmente la SEP no supo, no quiso o ni se imaginó que para poder hacer de la educación la palanca de desarrollo que México necesita, requiere otro tipo de escuelas, otro tipo de maestras y maestros, otro tipo de clases, una diferente interrelación entre todos los interesados, otro tipo de conceptualización de la educación, incluso.

Las altas autoridades brillaron por su ausencia en encabezar el gran debate nacional que nos llevara a cuestionarnos mil cosas, y poder cambiar radicalmente muchas de ellas, ahora que las condiciones estaban propicias. No se cuestionó, no se pensó, no se dialogó, mucho menos se intentó cambiar, entre otras muchas cosas:

  • La figura social de las y los maestros, sueldo, perfil, esquema de contratación. ¿Nos atreveríamos a ponerlos encima de toda la cadena social, como en algunos países del mundo lo han hecho?

  • Calendario escolar de enero a diciembre, para alinearlo con la naturaleza y con la dinámica de nuestra sociedad.

  • Niveles y grados, horarios. ¿De verdad creen que de 9 a 12 en el preescolar y de 8 a 1 en la primaria lograremos estudiantes de excelencia?

  • Tipos de escuelas, en la secundaria, ¿funcionan aún las Secundarias Generales, Técnicas Telesecundaria? Corresponden a nuestras necesidades y a nuestro contexto actual?

  • Modelo físico de las escuelas, las aulas tan pequeñas, en edificios con dobles y triples plantas, los mesas y sillas de trabajo, la ubicación del escritorio del profesor, la ubicación y tipo de pizarrón.

  • La importancia, además, de garantizar Centros de Aprendizaje que sustituyeran a las arcaicas bibliotecas, laboratorios que combinen la práctica con la simulación virtual, jardines amplios que inviten a la lectura y la reflexión, cafeterías con servicio gratuito para todos, y que nadie vea obstaculizado su aprendizaje por cuestiones de alimentación.

  • La pertinencia de rediseñar las escuelas y las clases con el enfoque STEAM, para que los salones, los laboratorios y los espacios comunes estén orientados al aprendizaje interdisciplinario de las Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas.

  • O si preferimos ser una nación con jóvenes que se eduquen en las humanidades, y hagan del pensamiento y el conocimiento su modus vivendi, priorizando el entendimiento y la mejora de las personas y sus comunidades sobre el desarrollo tecnológico.

  • ¿Es correcto seguir gastando en la impresión de millones de Libros de Texto Gratuito, o será mejor dotarles de tabletas electrónicas?

  • La gratuidad de la educación, ¿es más un mito y un concepto populista, que la consideración a la realidad de muchos contextos de zonas del país?, ¿por qué limitar el crecimiento de las escuelas en donde los padres de familia tienen y/o están dispuestos a aportar más?

  • Reavivar la idea del "Cheque o Bono educativo", o idear otras opciones que provoque un aumento en la calidad de las escuelas. Lo mismo con acciones para financiar más recursos para estas, rentar sus bardas para publicidad, sus espacios para actividades particulares, o hacer directamente acciones populares que además contribuyan a la cultura del entorno.

  • Pagar desde el gobierno por aquello que se quiera lograr, es decir, si quieren estudiantes de excelencia, pues becar a todos los estudiantes de excelencia.

  • Cuestionar principalmente si queremos evolucionar a la Sociedad del Conocimiento, con la incertidumbre de no saber que deparará el futuro, o seguir en la cómoda fórmula de estudiar-conseguir trabajo.

Y así podríamos continuar infinitamente enlistando aspectos del modelo educativo actual que es necesario preguntarnos si sirven o no, pero mientras no venga encabezado por un decidido interés del gobierno federa, no llegaremos muy lejos, pues estos cuestionamientos e hipotéticos cambios, deberían revolucionar también a la sociedad misma, es despertarla, es dotarle de conciencia, es motivarla a evolucionar, es inspirarla a conseguir en estilo de vida mejor.


Finalmente, creemos que ese es el punto, si las autoridades no aprovecharon el patrón de escuelas y trabajadores de la educación para impulsar cambios de gran calado, pues vamos haciéndolo los demás, ¿no?, los que creemos que el sistema educativo está agotado y que consideramos que seguir por el mismo rumbo esperando resultados diferentes, es, literalmente, una locura.


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