La narración oral como instrumento detonador de voluntades

Por: Francisco Torres Roca


En un mundo en el que la interacción digital es lo cotidiano, los recursos convencionales de comunicación parecen algo arcaico al igual que obsoletos ¿Será la tecnología capaz de igualar milenios de tradición oral-educativa?

Érase una vez

Érase una vez…, en un lugar muy lejano…, hace muchos pero muchos años…, frases que anuncian el preámbulo a una tradición casi muerta en una era digital, donde el internet ha derrotado a todos los medios convencionales. Radio, televisión, revistas o incluso el mismísimo libro, son cosa prácticamente del pasado.

En una época de constantes contradicciones, donde el acceso a lo digital vence a lo análogo en una batalla con un final anunciado, del que solo existirá un evidente vencedor; invito a mi lector a remontarse mentalmente a un pasado mítico, carente de las comodidades más ordinarias, a un momento incluso antes de la escritura. En aquellos tiempos en los que los seres humanos encontraban consuelo a las contrariedades de la vida primitiva, en compañía de la familia, de la tribu, al rededor de una escuálida fogata; allí dónde probablemente surgió la tradición oral; una narración con elementos reales y elementos fantásticos servía como entretenimiento y, a la vez, de instrumento pedagógico. A través de una charla los mayores encontraron una forma de educar a las nuevas generaciones. Un mensaje, una enseñanza, una moraleja subyacía al relato.

Tal cosa hoy parece asunto de niños, un tema de preescolar. Los avances en las artes gráficas han relegado al relato como un instrumento anticuado. Hecho evidente, puesto que no hay manera de que, unas cuantas palabras puedan competir con, por ejemplo, una súper producción cinematográfica. Según Deadline, un diario especializado en noticias hollywoodenses, en el 2019 el Box Office llegó a los 42 mil millones de dólares. Presupuesto simplemente insuperable. Una cifra como esa puede traer las mentes más creativas del planeta, equipadas con la última tecnología y entonces, una charla jamás podría hacer frente a un financiamiento de tal envergadura. El séptimo arte, en tales circunstancias, sería un gigante, el equivalente a un Goliat… ¿o no?


Cómo David venció a Goliat

Contar historias es un elemento profundamente propio a la cultura humana y, por lo tanto, no se puede menospreciar el impacto que una buena historia puede tener en nuestro comportamiento. Aun cuando sea algo que se cuente de viva voz, el inconmensurable poder de la imaginación no tiene rival, no existe ni existirá presupuesto que pueda hacer frente a la excelsa cualidad de vislumbrar algo que no existe pero que, con el empujón adecuado, puede llegar a ser.

Por ejemplo, es típico que apenas unas horas después de una junta de negocios, o de una reunión de colegiado donde se presentaron los informes del trimestre pasado, difícilmente alguien pueda precisar con exactitud de qué se trató; en contraste, casi cualquiera puede hablar interminablemente de su película favorita, incluso si ya hace varios años que la miró. Entonces ¿qué decir de cuando se hace un complicado planteamiento sobre una estrategia de mercado, o alguna innovación educativa? poner a todos en la misma sintonía es, sin duda, una titánica labor no poco convencional.

En lugar de esa junta cotidiana poco funcional, supón que un día, al llegar al trabajo, tú y todos los compañeros encuentran, sobre su escritorio, una copia de un artículo publicado en el periódico “Reforma”. Sin embargo, su fecha de publicación se sitúa 6 años en el futuro. En él se narra cómo, a través de un cambio de estrategia, y una historia inspiradora, la empresa en cuestión llegó a ser la número uno en su rama. Al final, el artículo estaba firmado con un “Gracias por todo lo que han hecho para lograr estos sorprendentes resultados. Atentamente el director.” Claro que nadie creería que fuera verdaderamente un artículo periodístico, mas no era esa su finalidad. El cambio de estrategia resultaba ser complicado de explicar a través del uso convencional de herramientas ordinarias. En su lugar, el impacto de un planteamiento radicalmente simple, dió como resultado que, las personas involucradas pudieran recordar con claridad y, aún mucho tiempo después de terminada la junta, vislumbrar cuáles eran los objetivos por alcanzar. Incluso, muchos de ellos pegaron el artículo a la vista en su área de trabajo pues, resultaba inspirador formar parte de un cambio de rumbo (historia verídica).


Quid de la verdad “El inspirador”

Muchos maestros, padres de familia, sacerdotes o dueños de empresas perciben el desaliento social que ataca, hoy en día, a todas las personas en una época de supuesto progreso tecnológico. Entonces, en estos tiempos de apatía es indispensable desarrollar habilidades y herramientas capaces de inspirar a las personas a lograr lo imposible. El derrotismo puede parecer un gigante infranqueable, invencible como Goliat. Sin embargo, la inspiración adecuada puede desencadenar, en cada persona, una fuente de motivación imparable. Sea cual sea tu posición de liderazgo, enseñar y motivar con un relato inspirador es un instrumento pedagógico despreciado. Hoy vale la pena retomarlo ya que, la capacidad de imaginar es un combustible que puede detonar energías inverosímiles.

Ciertamente ser un buen cuenta historias no es una labor fácil, pero en general tu auditorio será comprensivo contigo en el entendido de que no eres un cuentacuentos profesional, así que no le tomes mucha importancia a los grandes o pequeños errores que puedes tener durante una plática de motivación. En todo caso, concéntrate en la temática de la historia, sopesa su carisma, así como su vínculo moral; que la armonía vibre al tenor de la situación de enseñanza, de lo contrario entonces sí puedes tener resultados indeseados. En otras palabras, no es un asunto de cómo, sino de qué decir y, la forma en que lo asocias al aprendizaje. Documéntate y arma tu repertorio de historias, te aseguro que eventualmente la vinculación será casi espontánea.

En la bibliografía te dejo un texto con lo que pueden ser tus primeras 10 historias y, un video que fue el parteaguas en el nacimiento de un emprendedor (Carlos Muñoz). Más estas referencias deben ser solo un comienzo; te sorprenderás ahora ya con el uso de la narrativa como herramienta de educación que, las buenas historias no son tan complicadas de encontrar. De hoy en adelante conforma tu historia-teca y, si tienes alguna historia para compartir conmigo mándala a mi correo electrónico; franciscotorresroca@outlook.com



Bibliografía

The 10 stories great leader tells by Paul Smith, Editorial Sourcebooks.


Momentos Difíciles // Carlos Muñoz

https://www.youtube.com/watch?v=z-jYr1pClmc

2019 Worldwide Box Office

https://deadline.com/2020/01/highest-grossing-movie-studios-2019-record-international-global-box-office-market-share-chart-analysis-2020-forecast-1202823471/

Neurociencias y educación; guia practica para padres y docentes, Marcela Garrido Diaz.

Mago Editores 2014.

El cine y otras miradas; contribuciones a la educación y a la cultura audio visual, Victor Manuel Amar Rodriguez.

Comunicación Social Ediciones y Publicaciones 2009.

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