Evaluando un sistema en agonía.

Por: Norma Rodríguez

Con la pandemia que envuelve al mundo, el sistema educativo ha sufrido grandes cambios, la infraestructura cambio de manera radical, dejando al descubierto las debilidades de un sistema ya desgastado en múltiples aspectos, de un día para otro se envió a los docentes y alumnos a casa solicitándoles a los docentes impartir educación a distancia en un país donde los medios de comunicación son utilizados hasta ahora para entretenimiento y diversión mas no para aprender o fortalecer aprendizajes, las habilidades tecnológicas son escasas en la mayoría de los docentes de niveles básico hasta superior.

Esto dejo al descubierto lo ya conocido por muchos, el curriculum hasta ahora implementado en las escuelas no respondía a las características y necesidades de la sociedad para la que estaba orientada, las habilidades respecto a las Tics señaladas en los curriculum explícitos no habían logrado que los docentes y mucho menos los alumnos tengan acceso a los medios para aprender desde casa.

Los organizadores curriculares, objetivos, aprendizajes esperados no han logrado el desarrollo de habilidades que les permitan a los sujetos para quienes esta dirigido desenvolverse en la sociedad con herramientas para enfrentar las diversas problemáticas sociales y a partir de estas habilidades adquiridas en los planteles escolares transformar esa sociedad para tener mejores oportunidades de vida.

La infraestructura educativa que por años la representaba, aulas, pupitres, pintarron en el mejor de los casos o bien pizarrón y con un poco de suerte, techo, patio cívico, en otros casos los más afortunados equipo de cómputo, videoproyector, pantalla, biblioteca material didáctico, externa a la casa hasta antes de la pandemia ahora se había trasladado y reducido a una computadora, una televisión, Tablet, teléfono, un cuadernillo de actividades y a una red de internet con señal de débil alcance, esto en el mejor de los casos ya que en una gran mayoría de la población el acceso a un dispositivo es casi imposible, las condiciones económicas, de las familias no alcanza para la adquisición de dispositivos móviles que les permitan el acceso a la educación formal a sus hijos.

En este escenario, la interacción entre docentes y alumnos se convirtió en toda una odisea, ya que en educación básica esta interacción esta mediada por los padres de familia o bien cuidadores de los niños quienes agregaron a sus múltiples actividades la tarea de mediar los recados entre docente y alumnos para que este ultimo realice las tareas de aprendizaje encomendadas.

Los resultados no se han hecho esperar, la fractura del ya agonizante y desahuciado sistema educativo es inminente a menos que los docentes rescatemos de las cenizas este sistema y colocando cada pieza en su lugar regresemos a las aulas virtuales o físicas, el funcionamiento de un sistema donde sus usuarios, los estudiantes se les proporcione las herramientas que traducidas a habilidades cognitivas y sociales les permitan reconstruir este tejido social cada vez más desgastado.

Para ello es importante que los docentes nos unamos a comunidades de expertos para construir y compartir saberes cotidianos, donde incorporemos herramientas para hacer frente a los retos que demanda la tarea que tenemos encomendadas.

Ser docente constituye un reto difícil de afrontar sobre todo en estos tiempos cuando las condiciones cambiaron de manera radical, para desarrollar más habilidades que le permitan realizar su trabajo de manera mas efectiva es importante estar actualizado, compartir con otros docentes saberes, construir nuevos, intercambiar herramientas, consolidar comunidades de aprendizaje.

Ejercer autonomía en la toma de decisiones, teniendo el objetivo claro, que todos nuestros alumnos aprendan.

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