Comprensión lectora y su distanciamiento con el aprendizaje de la lecto-escritura en 1ro Prim. (1P)

Por: Mtra. Adriana González Castillo

“…que los niños lean para alimentar y estimular la imaginación, no para aprender dominios ni asumir poderes. Si el acto de leer desarrolla muchas habilidades ésta es una ganancia extra, pero no hay nada peor que imponer la lectura para exigir habilidades.” (Argüelles J.D, 2003)

El docente del nivel de primaria que se le encomienda la tarea de primer grado, dicho por muchos docentes, requiere de mayor demanda y compromiso en la enseñanza de leer y escribir.


En el ciclo 2018-2019, 650 docentes de 1° de primaria, recibieron un taller con algunas herramientas que les permitirían profundizar en la lectura en voz alta como uno de los vínculos para favorecer el proceso, ésta experiencia nos permitió encontrar el siguiente hallazgo, sucede que al inicio de cada sesión se les hacia la siguiente pregunta; ¿levanten la mano por favor quiénes de ustedes, deseaban con todo su corazón, dar clase en 1° de primaria?, la respuesta de sólo 20 docentes de los 650 al levantar su mano con firmeza, nos puso el dedo en la llaga sobre algo que ya presentíamos, la complejidad de atender un grupo de primero de primaria y porque muchos no quieren asumir tal empresa.


El primer grado requiere mucha energía, organización en los espacios del aula, una vasta biblioteca con diversidad de libros y aunado a esto, las implicaciones que se añaden a la edad de los niños que oscila entre los 6 y 7 años, ya que empiezan a demostrar la independencia de la familia, al trabajo en equipo y el desarrollo de las habilidades del pensamiento; un ejemplo sería como platican y describen sus experiencias, ideas y sentimientos, lo cual hace que las interacciones en el aula se vuelvan complejas, divertidas, y con tendencia a la demanda de constante atención para cada alumno, este proceso con la meta para este grado, la adquisición de la lectura y escritura, confirma porque la tarea es por demás ardua.


Si a lo anterior le sumamos que un grupo de niños del primer grado de primaria (y en todos los grupos), siempre existe la diversidad; los contextos familiares complejos, la circunstancias en su crecimiento, la interacción cotidiana, la organización en el grupo, la didáctica del docente, el cumplimiento del currículo oficial, los cambios en el plan y los programas de estudio, las diferencias de opinión sobre a quién rendir cuentas sobre el avance de los niños en este grado, las diferentes opiniones de los padres de familia, entre otras razones.


Este argumento nos ayuda a entender la respuesta de este grupo de docentes y como en diálogo con algunos de ellos sobre sus respuestas para impartir clases a los alumnos en este grado, hacían referencia a tener que enseñar sobre el proceso de la lectura y escritura, su complejidad y el compromiso de dar resultados en determinado tiempo, mencionando que, el tiempo promedio que se daba para esto, oscilaba entre el inicio del ciclo escolar de agosto a diciembre, lapso que se convenia con el director y otras figuras de autoridad, para que los alumnos empezarán a leer y escribir de manera convencional.


Cuando se les preguntó sobre la forma en cómo se recuperaba la información y el tipo de evidencias sobre este proceso, mayoritariamente nos comentaron que era a través del dictado de algunas palabras o enunciados sencillos, primero enfrentar a los alumnos a leer textos cortos y que tuvieran relación con la letra que en el momento se estuviera revisando, para después pasar a los monosílabos y luego palabras a las que se hubiera dado un tiempo para su revisión en el salón de clases.


Este preámbulo nos dio la oportunidad de orientar a los docentes a la reflexión en lo siguiente, ¿qué es saber leer?, no sólo es repetir lo que el texto dice, sino comprender lo que ahí se escribe y poder utilizarlo para argumentar, ampliar información, reconocer mis ideas en palabras de otros, es decir, formarnos un pensamiento crítico y creativo para así mismo, iniciar con el planteamiento de ideas propias para poner a disposición de otros, lo cual nos lleva también a la noción de escribir, entendida como elaborar un significado global y preciso para una audiencia utilizando el código escrito (Fons, M. 1999, p. 22).


De la misma manera se profundizó en la concepción del término de la escritura, para reconocer las percepciones de los docentes y cuales eran sus intervenciones para provocar que los alumnos de este grado avanzaran en su proceso.


¿Cómo llevar estás concepciones de leer y escribir al aula?

¿Qué pasa al momento de tratar de enseñar a otros el proceso y cómo intervenir para que sigan avanzando?


Entender la complejidad a la que los docentes aluden, es un asunto que tiene que ver con la didáctica de este proceso, que además provoca, existan múltiples formas para su enseñanza.


Pero descifrar el código no es lo mismo que comprender lo que se lee, hago esta diferencia ya que muchas veces asumimos que en cuanto los alumnos descifran algunos textos, damos por hecho que los alumnos empiezan a comprender su significado, Mirta Luisa Castedo (2009), en su ensayo “Saber leer o leer para saber”, afirma lo siguiente:

“Si se sabe leer, pues se lee y se entiende lo que se lee (o, su inversa, si no se entiende lo que se lee es porque no se sabe leer); la presunción que subyace e está afirmación es que la capacidad de leer constituye algo así como una llave que abre las puertas de cualquier texto en cualquier circunstancia. Esa “capacidad” se adquiriría en el inicio de la escolaridad y, una vez adquirida, estaría disponible para toda situación de lectura, con independencia de la complejidad del texto, de los propósitos de la lectura, de los conocimientos previos del lector, etcétera. Obviamente, no compartimos esta creencia; para refutarla sólo hace falta pensar en nuestras propias competencias como lectores adultos y asiduos, que muchas veces resultan insuficientes a la hora de tomar un manual de informática o un artículo periodístico sobre economía internacional.” (p.85- 86)"


Enunciar los aspectos referidos al entendimiento de un texto, nos remite de alguna u otra manera al trayecto académico que hemos tenido, pensar en lo sencillo que sería que, de manera simultánea al descifrar el código, también lo pudiéramos entender, es lo ideal, pero existen adultos que también tienen serias dificultades en sus procesos como lectores y escritores.


Entonces esta formulación implica, reconocer que los libros debieran formar parte importante no sólo de la escuela, sino también el hogar como un vínculo que ayude a través de las historias de otros, a formar nuestra propia historia, de intereses en común y de podernos apoyar de las diferentes lecturas, no sólo de los libros sino además de la vida misma. Este compartir textos y animar a que otros lean implica la mediación en el aula, a través de la pantalla, a la distancia, de boca en boca y desde donde el docente de primero de primaria, no sólo se preocupe por quienes se asomarán a su aula y determine si lo que está haciendo está bien, el énfasis tendría que estar puesto en aspectos como, la disposición de los alumnos y el docente a reconocer su placer por seguir leyendo y haciendo que las bibliotecas sean el eje rector de las prácticas y proyectos en su aula.


Este primer encuentro con el tema para determinar lo necesario y avanzar en la profundidad sobre la didáctica de la comprensión lectora, desde la actividad de los talleres con los grupos de docentes de primer grado de educación primaria, tiene que ver en mayor medida, con las nociones que tenemos en torno a la promoción de la lectura y escritura, pero además que el desarrollo de este proceso en toda la primaria vaya acompañado de las siguientes consideraciones:

1. Todos los alumnos aprenden diferente.

2. Que el docente de primero reconozca sus nociones en torno a leer y escribir.

3. La biblioteca de aula es el motor principal de los proyectos integradores.

4. Sobre las prácticas cotidianas en el aula y en la cultura escrita.

5. Entender las implicaciones de pedir a otro que lea y escriba.


Una de las áreas que más interesa en las evaluaciones internas, que se aplicó para el 6° grado de educación primaria antes de que concluyera el ciclo escolar 2018-2019 y que dentro de los descriptores de logro tienen en lenguaje y comunicación, pone a la comprensión lectora dividida en tres unidades de evaluación: el primero, la extracción e información y comprensión, el segundo el desarrollo de la interpretación y el tercero, análisis de la estructura textual, donde cada una de estas unidades describe las habilidades con las que un alumno debe llegar al sexto grado de educación básica, pero ¿qué pasa a lo largo de los seis grados de la primaria?, ¿existen proyectos transversales en las escuela donde las actividades cobren sentido y se promueva para que los alumnos se formen como lectores y escritores?.


Transformar la práctica didáctica con intenciones de formar lectores y escritores desde inicios de la primaria, requiere cuestionar desde diferentes miradas las opiniones de los alumnos, lo que nos comparten con sus dudas y con el desarrollo de su proceso, es vital para entender como los docentes también aprendemos de los alumnos y sus dificultades, esto es nuestra mayor riqueza para replantear la intervención didáctica y no sólo lo propuesto en los planes de estudio marcado como el ideal a seguir.


¿Dónde dice o por qué se piensa, que existe un tiempo determinado para que este proceso se termine en primero o segundo grado?, ¿qué implica para el docente reconocer que enseñar a leer y escribir, no es una tarea sencilla?, ¿cuáles apoyos, en lo conceptual, necesitan los docentes de primero para abordar la didáctica? y ¿cómo reconocer los métodos y sobre todo, el más adecuado para su grupo y para cada alumno?


Plantearnos estas y otras dudas, necesita de tiempo para revisar y observar la trayectoria de nuestros alumnos y sobre todo identificar su entusiasmo o aversión a proponer ideas propias para discutirlas, comprender la realidad implica leer el mundo, poner en primer plano la comunicación con los pequeños y sus diferentes formas de expresarse, no solo los que hablan en voz alta nos comunican algo, las miradas, las posturas, lo que no dicen, la forma de actuar y el como se desenvuelven dentro de su grupo es fundamental para reorientar las acciones.


Pero…


¿Qué acciones en el aula favorecen al mismo tiempo la comprensión de la lectura e incentivan a que se escriba para compartir con otros?



Lista de Referencias


Argüelles, J.D. (2003). ¿Qué leen los que no leen? México.


Castedo, M.L., Siro, A. y Molinari. M.C. (2009). Enseñar y aprender a leer. Buenos Aires.


Ferreiro, E. y Gómez, M. (1982). Nuevas perspectivas sobre los procesos de lectura y escritura. México.


Fons, M. (1999). Leer y escribir para vivir. México.


Galaburri, M.L. (2000). La enseñanza del lenguaje escrito. Buenos Aires.

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