13 de abril: Día Mundial del Scrabble

Por: Jorge A. Lozano


Como muchas de las cosas que nos han demostrado “Los Simpson” que son parte de la cultura moderna occidental, está el juego del Scrabble. Y nos revelaron su importancia al aparecer jugando en familia nada menos que en el segundo capítulo de su primera temporada; en este, se manifiestan algunas de las potencialidades del juego: el ingenio de Bart para inventar una palabra (Kwyjibo) y su atrevimiento para defenderla con un significado apócrifo que le valió 116 puntos; la manifiesta ignorancia de Homero al desconocer que le estaban tomando el (poco) pelo o cuando no pudo visualizar una palabra que le apareció completa en su atril (oxidado), culpando a la mala suerte, cuando en teoría debería de ser el más letrado; la pasividad de Marge para pensar con detenimiento su jugada, contentándose con la convivencia familiar más allá de sus posibilidades de triunfo, y la rapidez de Lisa para aprovechar un triple de palabra defendiéndola con diccionario en mano. Finaliza la escena con Homero persiguiendo a Bart al no aceptar su derrota por la palabra inventada.


Pero no son los únicos famosos que han gustado del Scrabble, juego que en 2018 celebró sus 70 años de vida (1948), aunque fue inventado por el neoyorquino Alfred Buts desde 1933, ya que es mundialmente conocida la afición que tuvo Fredy Mercury y Queen, además que se sabe que han sido aficionados al juego Shakira y Gerard Piqué, Sophia Loren y Richard Burton, Bellamy Young, amén de que el juego ha aparecido como una escena de la vida cotidiana en múltiples series y películas desde Sabrina en 1954, pasando también en CSI, Norbit, Malcolm el de en medio, tuvo su propio programa de televisión en 1984, incluso formó parte de una secuencia de bromas del famoso programa inglés "Solo para Reir" (Just for Laughs Gags).



Sería injusto no hablar del Scrabble en la literatura o como inspiradora de otras múltiples obras también, pero baste lo anterior para dar indicios del posicionamiento de este juego a nivel mundial en muy pocos años (no olvidar que el ajedrez tiene aproximadamente 1400 años de existir), pues se estima que hay 500 millones de jugadores en el mundo, gracias a los 170 millones de juegos vendidos en 73 años y su traducción a más de 33 idiomas (braille incluido).


Es ya tan popular el juego de Scrabble, que tiene su propio día para celebrarse: hoy, el 13 de abril, en honor a la fecha de nacimiento de su creador.


Obviamente, el Scrabble en idioma español ha generado una comunidad de jugadores muy apasionada a nivel internacional, pues, además de disputar emocionantes campeonatos mundiales cada año, cuenta entre los competidores a personas de países como México, Costa Rica, Panamá, Cuba, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, España, Suiza, Francia y hasta un !japonés!

Además de la gran variedad de palabras válidas en nuestro idioma (más de 600 mil), y la riqueza cultural que implica conocer muchas de ellas a través del juego, la combinación de letras para formar palabras de alto puntaje y su colocación en el tablero, abre una ventana de millones de probabilidades para jugar y ganar.

Por ello, las personas que más practican este juego, con el tiempo aumentan de manera favorable la forma en que trabaja su cerebro, aprenden muchas palabras nuevas que incorporan a su vocabulario personal para poder comunicarse mejor, mejoran su ortografía, desarrollan visión panorámica y pensamiento estratégico, estimulan el pensamiento lateral y la inteligencia emocional, permite progresar la aritmética y las capacidades de memorización.

Y si esto no fuera suficiente, para quienes se atreven a jugarlo más allá de su casa y con sus familiares o amigos más cercanos, descubren que hay toda una apasionante vida al participar en los circuitos de torneos que hay a nivel local, nacional e internacional, competencias que se convierten en un excelente pretexto para obligar al bolsillo a que use su dinero en viajes, en el que convivirá con personas maravillosas (algunas muy a su manera, claro está), conocerá fascinantes ciudades, observará impactantes escenarios naturales, y lo mejor, sentirá vivir verdaderamente en esa compleja y preciosa montaña rusa que son las emociones humanas.




Todo esto lo digo de primera mano, porque, aunque soy un novato en el juego y en el circuito de torneos en sí, ya he podido gozar de todo lo que implica jugar el Scrabble.

De hecho, con muy poco conocimiento fui respaldado en la Región León de la Secretaría de Educación de Guanajuato, para fomentar la práctica de este juego en las escuelas de preescolar, primaria y secundaria, iniciando con el primer pilotaje el 2 de marzo de 2016. Se le presentó a las autoridades escolares, después a directivos y docentes, que encontraron su propia manera de empezar a jugar con sus estudiantes (al no tener de inmediato los juegos de la marca oficial), y las niñas y los niños dejaron muy pronto de jugar... y ¡empezaron a competir!

Porque, ¿qué es un juego sin competencia?, ¿cómo se sostiene una actividad humana si no se tiene la esperanza de ser el mejor?, ¿cómo se logra que los escolares se apasionen de algo si no tienen la expectativa de conocer a otras personas como ellos?


El juego de Scrabble se esparció rápidamente en muchas escuelas de León, Guanajuato, y aparecieron los recursos para comprar tableros, lugares para hacer torneos y participantes que querían competir en ellos, así como papás y mamás contentas porque veían a sus hijas e hijos aprender mucho y divertirse más.

Con esta apreciación, se tuvieron los elementos para enmarcar al Scrabble como un Deporte de la Mente, concepto que se ha venido arraigando en las escuelas de León junto con otros juegos como el ajedrez, dominó, cubo rubik, Magic: The Gathering, entre otros.

Afortunadamente, apareció muy pronto la Federación Mexicana de Scrabble, que de manera desinteresada apoyó con capacitadores, entrenadores, jueces, organizadores, e incondicionalmente, apoyaron para que muchos estudiantes salieran de sus colonias a disputar torneos profesionales Sub-16 en Guadalajara, Zacatecas, Ciudad de México, Playa del Carmen y Panamá.

A lo largo de 5 años de la práctica de Scrabble escolar en León, que no tiene comparación en ninguna parte del mundo hispanoparlante, con excepción quizá de Barcelona, España, se puede compartir con alegría y orgullo que, gracias a la realización de más de 15 torneos, en el que han participado casi 1500 estudiantes, se ha logró la dotación de material de juego a 200 escuelas, que ha provocado la capacitación de más de 600 docentes que consiguieron que cerca de 20mil alumnas y alumnos lo jugaran al menos una vez en su vida.



Otra de las consecuencias positivas de esta experiencia, es que motivó el cuestionamiento de la actividad con las personas históricas del Scrabble en nuestro continente, quienes se dieron cuenta que no debe tratarse solo de un juego, y que puede ir más allá de un estilo de vida, evolucionando totalmente a un generador de políticas públicas y sociales, en la que los clubes locales y asociaciones nacionales e internacionales estén alegremente convencidos de masificar la práctica de este deporte; un deporte que no tiene desperdicio, que es inclusivo en edad, género, ideologías, condiciones económicas; un deporte que puede nacer en la comunidad, como auténtico regenerador del tejido social, que las personas se lleven a casa para que, a través del aprendizaje de los significados de nuevas palabras, con la alegría de convivir con otros y la válida y natural expectativa de ganar, se sientan inconscientemente impulsados a buscar mejores estados de vida.

Por esta razón, desde el año 2019, se extinguieron las Federaciones Internacional y Mexicana de Scrabble, para dar paso a la Federación Internacional de Léxico en Español (FILE) y a la Federación Mexicana de Léxico (FEMELEX), que implica no solo el cambio de nombre para desligarlo de una marca comercial (por más popular y conocida que sea), sino poner por delante que la maravilla de jugar a este deporte de Palabras Cruzadas, puede ser un detonador de la América unida, de comunidades solidarias, de gente que se levante cada día a conseguir una vida mejor, de personas que quieran un mundo mejor, de adultos que queramos conversar con niños, de niños que quieran ser como los adultos que juegan (Scrabble) Léxico: cultos, alegres, trascendentes, generosos, hermanados, serviciales, competentes, felices... ¡humanos!


Pero hoy, en el Día Internacional del Scrabble, no quiero hablar más de los logros en pocos años o de las potencialidades para el futuro (un sabio que anda por allí dice que muy pronto será más importante que el ajedrez -y yo coincido-), quiero hablar de lo que ha significado este juego para mí, de esta actividad que sin duda ha marcado ya de manera indeleble mi vida.

Recuerdo que, quizá como muchos, había escuchado de este juego y crecí viendo a mi papá resolver los crucigramas del periódico. Pero un día, en una tómbola de la Feria de León a beneficio de una casa hogar, me gané un Scrabble Twist, que consistía solo en fichas ovaladas con letras sin valor, sin tablero, cuya única mecánica era formar palabras cruzadas con las letras, formando graciosos gusanos. Mis dos hijos, uno tendría 6 años y el otro 4, gustaron mucho de la actividad, aprendieron rápido letras, palabras y pudimos platicar de muchas cosas a raíz de cada palabra que aparecía. Lo único que pensé en ese momento fue: ¿si mis hijos pequeñitos aprendieron mucho en un breve lapso de tiempo, que será de los chicos en las escuelas si allá lo jugaran continuamente?

No pude contestar esta pregunta sino hasta varios años después, en que la búsqueda de opciones innovadoras para impulsar cambios a la práctica docente me llevó a ahondar en la pedagogía del juego, y con esto a los juegos de mesa, y una página de internet me llevó a Héctor Guzmán, que en ese entonces era el presidente de la Federación Mexicana.

No pasó mucho de momento, pero al siguiente año, un convencido nuevo presidente, Carlos Espinosa, se atrevió a viajar con sus propios recursos a León para el pilotaje ya mencionado. Carlos se hizo acompañar de Evangelina Mayorga, de Guadalajara, quién después de ese pilotaje se encargó de que las capacitaciones a maestras y maestros leoneses no terminaran. Se aseguró también que conocieran del proyecto el entonces presidente de la FILE (y actual presidente de la FEMELEX) Javier Guerrero, así como al juez internacional (y ex juez de ajedrez), Omar Sandoval.

Gracias a este pequeño grupo de personas, que ha permitido que cientos de niños y niñas vivan espectaculares experiencias de vida, y que sigan proyectando beneficiar a muchos más.


En lo particular, he llorado mucho con este proyecto, al conocer al fantástico y resiliente Alexis, al montar un torneo con más de 400 escolares (y estoy seguro que pronto iremos por el Récord Guinness de más gente jugando), al ver al grupo de niñas y niños de la primaria pública El Pípila que encontraron la forma de viajar y competir en Playa del Carmen. He llorado mucho de alegría, cuando en ese torneo en 2018 mi hijo David jugó por curiosidad, y al verse rebasado por los otros jugadores, se comprometió consigo mismo, y un año después se convirtió en el único mexicana y jugador más joven en ganar el Torneo Extra del mundial de Panamá.



Lloré también en las ceremonias de apertura y de clausura de los campeonatos mundiales, ya que, al reconocer que aunque nunca jugaré unas olimpiadas o un mundial de futbol, no lo necesito ya, porque he experimentado la misma de ver ondear la bandera de mi país, y verla ondear junto con la de otros 20 países hispanos, y ver a esta gente con distintos acentos e historia, abrazarse, felicitarse, apoyarse y desearse lo mejor.

He llorado, entre otros, con la historia de Carlitos, Samanta, Ángel, Sebastián, Fernanda, estudiantes con rezago mental, síndorme de Tourette o sujetos de bullyng, que gracias a sus maestras y maestros encontraron en la práctica del juego un verdadero "piso parejo" para aprender, para socializar, para ser respetados, para vivir alegres y en paz.

Mi alegría es también por Angelito, Anita, Esmeralda y demás compañeras de la Telesecundaria de "Las Coloradas", por Fidel y su premio de $100 dólares en Playa del Carmen, por las inteligentes y hermosas hermanas De Hita Moo, por Emiliano, por Adán, por Álvaro, por Lucas Mateo, por Brandon Uriel, por Aarón, por toda la vida que me han regalado con su forma de ser.


Agradezco la bendición de haber conocido a las personas adultas mayores de Monterrey, que como ejemplo de vida nos muestran que la vida no se acaba hasta que se acaba (mi recuerdo con Alis y Jair). Estoy feliz de haber conocido a tanta gente, a la familia Falconer, que impulsó a mi David a querer ser mejor para ganarle a Jonathan; me alegro de haber conocido a los campeones Jesús Ortega, Jesús Flores y Serge Emig (FRA).

Me quito el sombrero ante personas y personalidades como Norma Garza (MEX), Rubén Falconett (PAN), Claudia Amaral (ARG), Luis Carestia (ARG), Adelaida Romero (VEN), Diego Latuff (VEN), y sobre todo a mis querídisimos Javier Guerrero y Omar Sandoval, con tanto camino recorrido y esfuerzos brindados por la promoción del juego.

No puedo dejar de mencionar, ni llorar de alegría por hacer conocido a tan maravillosas maestras y maestros de León, Guanajuato, con quienes he podido vivir toda esta felicidad: Claudia Navarro, Claudia González, Alejandro Chowell, Margarita Lozano, Ana Sofía Alonso, Paty Hernández, Nayeli e Isrrael, Sandy, Avelina, Toño, Marisela, Luis y Anayenci.

Ha sido muy gratificante la apertura del Club Leonés de Léxico, en el que he podido conocer a Daniel, Alexa, Lupita, Alex, Domingo, Chava, Nacho y muchos más.

Gracias a mis compañeros de trabajo Tadeo, Pepe, Velia, Norma, Ivette, Pablo; gracias a mis jefes Fernando Trujillo y Alejandro Ramírez (QEPD).

Gracias Mtra. Adriana, buena jugadora de Léxico, además: En tus manos encomiendo el espíritu del juego Léxico en León.


Perdón que me haya extendido en mi primera aportación como columnista, en realidad no aspiro a ser leído por mucha gente, quizá por eso escribo esto como una especie de memorias personales para mí, de la riqueza que me ha dado jugar y promover el Scrabble.


Lo único que puedo decir para terminar es: Jueguen y promuevan el que mucha gente juegue "Léxico" (palabras cruzadas de cualquier marca); que jueguen en la escuela, en los centros sociales, en los hogares; de verdad que vale mucho, ¡muchísimo la pena!




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