12 de octubre: ¿Día de la raza?

Por: Sergio A. Mora Cantoral, profesor de la Academia OsMoTRoniK

En los pueblos iberoamericanos se celebra “El día de la raza” desde el año 1914, aunque a lo largo del tiempo, el nombre de la celebración ha ido cambiando en los diferentes países. Debido a la llegada de los españoles a nuestro continente en 1492, América se convierte en un crisol de razas. Los niños en las escuelas se disfrazan de indígenas, de acuerdo a la región a la que pertenecen, y solamente se disfrazan de “blancos”, si en una representación escolar personifican a los conquistadores. 107 años después de instaurar esta celebración, debemos preguntarnos: ¿Realmente existen las razas?

Debo empezar mencionando la aparición de la división que el famoso taxonomista sueco, Carlos Linneo, hizo del género humano en el siglo XIX en donde distinguía 4 tipos físicos con dos de sus principales características, según su observación. Blanco: ingenioso y ardiente; Rojizo: obstinado y recto; Amarillo: melancólico y avaro; Negro: indolente y perezoso.

Después el naturalista alemán Blumenbach, basaba sus argumentos en la narración del Génesis de la Biblia, en donde Adán y Eva eran blancos porque estaban hechos a imagen y semejanza de Dios y sus descendientes eran blancos. Las diferentes variaciones en el color de la piel eran producto de adaptaciones climáticas originadas por un curso degenerativo en la pigmentación. Esta teoría racionalizaba el prejuicio que se atribuía a las razas no blancas y, especialmente a la negra, valores de inferioridad física, moral e intelectual, con esta supuesta “degeneración” de la especie humana.

Más adelante, en la segunda mitad del mismo siglo, aparecen las teorías de Ernst Haeckel un naturalista alemán, que propugnaba que las razas “primitivas” estaban en su infancia y necesitaban la supervisión y protección de sociedades más maduras. Sus obras sirvieron de referente para el racismo, el nacionalismo y el darwinismo social, y años más tarde, dieron lugar a ideologías racistas como el nazismo, que argumentaba que algunas razas eran superiores a otras y esto justificaba el colonialismo europeo y los genocidios del siglo XX.

Actualmente, la antropología nos explica con detalle, sin dejar dudas y desde la genética de poblaciones, que no se pueden definir las razas humanas. Nadie ha podido demostrar qué características tienen unos humanos que no posean otros, debido a que como especie tenemos muchísimos genes que compartimos.

Precisamente en el año 2019, en la ciudad alemana de Jena en donde Haeckel postuló las teorías que dieron origen al nazismo, los zoólogos alemanes pusieron fin al término: raza. El mensaje central de La Declaración de Jena dice así: “No hay razas, al menos no en los humanos. Primero existió el racismo, es decir, la idea de que cada grupo de personas tiene un valor diferente y luego, la ciencia siguió ese camino.

El concepto de raza sirvió y sirve precisamente para justificar el racismo abierto y latente con supuestas circunstancias naturales y así crear una justificación moral. Por lo tanto, el concepto de raza es el resultado del racismo y no su premisa”. La relación entre, por ejemplo, el color y las características de la piel y los rasgos de personalidad fijados genéticamente, ha sido ahora claramente refutada. Tampoco existe una conexión científicamente probada entre la inteligencia y el origen geográfico.

Para los biólogos de hoy en día, una simple mirada al ADN humano es suficiente para ver la evidencia: "No solo no hay un solo gen que cause diferencias entre supuestas razas, sino que ni siquiera hay un solo par de bases". Estos últimos son las unidades más pequeñas del genoma. Cuando se habla de “raza”: amarillo, negro, blanco, etc., no es igual a categoría de grupos biológicos de los seres humanos, por eso, es algo construido social, política, cultural e históricamente.

Solo hay una raza: Los Seres Humanos.

Sin embargo, cuando se trata de animales domésticos, el término "raza" sigue siendo apropiado. La razón: en comparación con los seres humanos, las razas de animales domésticos son el resultado de la cría y no el resultado de un proceso natural y biológico. "En el caso de las mascotas, falta la estructura geográfica", dice Uwe Hoßfeld, historiador de biología y uno de los autores de la Declaración de Jena. "No hay ningún perro salchicha primigenio de Gibraltar que haya emigrado al norte en algún momento. Solo en el caso de los animales domésticos la similitud genética dentro de una raza es mayor que entre razas".

En Alemania, ahora se intenta eliminar el término “raza” del Artículo 3 de su Constitución. Pero esto no es tan fácil. En la ciencia, uno puede usar términos técnicos alternativos como etnicidad, población o comunidad de reproducción biológica. Sin embargo, es difícil encontrar una palabra adecuada para el texto jurídico. Esta palabra “raza”, aparece en la Constitución de 9 países latinoamericanos. En 2017 el INEGI en México incorporó una escala cromática (de A-K) del color de piel, a la encuesta nacional de hogares, sobre movilidad social intergeneracional. El resultado que obtuvo fue que a tono más claro, más empleo y mejor remuneración; lo que nos indica que muchas veces existe discriminación tan solo por observar el color de la piel.

Cuando vemos a una persona, apreciamos el color de su piel, el ancho, color y forma de los ojos o de la nariz, las características del cabello. Pero lo que observamos es el fenotipo, es decir, las características externas. En el género humano existen aproximadamente 25,000 genes y de entre ellos, compartimos el 99.9%, por lo tanto, las características que vemos y nos hacen lucir distintos, es apenas el 0.1% que corresponde al fenotipo, que es una cantidad muy pequeña de genes y que son el resultado de adaptaciones evolutivas como respuesta al ambiente extremo. Por ejemplo, oscurecer la piel produciendo más melanina para proteger de los rayos del sol.

Podemos concluir tajantemente: Es falso que existan razas humanas. Ya no es válido seguir minimizando o discriminando a alguien por su “raza”, es decir, por sus características fenotípicas; ya no es válido creer que hay “razas” superiores e inferiores, lo que sí es válido es señalar de ignorantes a todas aquellas personas que lo sigan haciendo. Porque una vez que se tiene la información correcta y no se acude a ella, se le deja el camino libre a la ignorancia. Por último, creo que más allá de suprimir la palabra “raza”, lo que debemos erradicar es el racismo.

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