Ética del Cuidado 2022

Por: Dr. Jorge Adrián Lozano Rangel

Inicia el año 2022 y, con la esperanza de que la terrible pandemia por fin termine, muchas personas hacemos planes, extremamos deseos, tenemos expectativas, decretamos nuevas realidades, definimos objetivos y programamos acciones, tanto en lo personal como en el profesional.

Empezando por lo profesional, y enfocándonos en el sector que nos ocupa, autoridades educativas, escolares, personal educador y de apoyo, seguramente dedican buena parte del mes de enero a planificar lo que harán el resto del ciclo escolar y en general todo el año: si regresan a la presencialidad, si harán festivales de fin de curso, cómo evaluarán el aprendizaje, cómo rescatarán a los desertores y cómo atraerán a los faltistas, si se cambiarán de escuela o participarán por ascender al siguiente nivel.

Pensarán también en los reportes, en las guardias, en la nómina y los bonos, en las reuniones colegiadas y con padres de familia, pero dentro de todo, lo que no debe de faltar es la consideración de la Ética del Cuidado, pero, ¿qué es esto?


Desde el Modelo Educativo

Para no ir más atrás y enfocarnos en lo vigente, junto con el Modelo Educativo para la Educación Obligatoria (SEP, 2017) se publicaron los Aprendizajes Clave: Plan y Programas de Estudio..., en donde se determinaron los "Fines de la Educación obligatoria", y como parte de eso los "Medios para Alcanzar los Fines", iniciando con la necesidad de implementar la Ética del Cuidado.


Aun y cuando este tema tiene varias décadas en el interés de pedagogos, filósofos y ambientalistas, el modelo educativo mexicano solo le dedica tres párrafos y la define como la "responsabilidad de profesores, directivos, familia y alumnos para lograr el bienestar de toda la comunidad escolar".

Continúa diciendo que "se manifiesta en todos los intercambios que ocurren en la escuela" y que "al adquirir conciencia de ello es posible generar ambientes de bienestar que propicien aprendizajes de calidad".


Es decir, aunque no coincido con las ideas de que la Ética del Cuidado se limite a lo que ocurre en la escuela ni a que su finalidad sea únicamente contribuir a los aprendizajes (aunque estos se refieran al modelo competencial: conocimientos, habilidades, valores-actitudes), el modelo la incluye tácitamente, es decir, no es opcional para los integrantes de cada comunidad o de todo el sector educativa, adoptar los principios del cuidado en beneficio de cualquier persona.



Desde la filosofía pedagógica

Este apartado se titula así para abrir el abanico de pensadoras y pensadores que han reflexionado y propuesto la imperante necesidad de cuidarnos unos a otros, indistintamente de si lo hicieron pensando en el medio ambiente, la educación o el destino trascendente del ser humano, finalmente, al ser considerado ya en el modelo educativo mexicano, son bienvenidas las ideas que nos ayuden a hacerlo patente en las escuelas y en nuestras sociedades.


Lawrence Kohlberg y Carol Gilligan

Aunque no es el propósito de este artículo hacer una análisis más o menos riguroso de la teoría de la Ética del Cuidado, es importante mencionar a algunos de los principales exponentes de este enfoque y que nos han traído al esquema de pensamiento actual, como referente importante para aquellos que deseen ahondar en este conocimiento.

Se inicia con la estadounidense Carol Gilligan (n. 1935) por ser ella a quien se le atribuye el término de Ética del Cuidado, aun con el riesgo de desplazar momentáneamente a otros grandes pensadores como Kant, Heiddeger, Piaget y muchos otros exponentes de la teoría socioemocional, e incluso de la "caridad" cristiana, que están estrechamente ligadas con el cuidado.

Gilligan propuso su teoría del cuidado, en franca oposición al modelo de Desarrollo Moral del alemán Kohlberg, quien en sus publicaciones de la década de los ochenta definió seis modelos de evolución moral del hombre (desde el cumplir las normas para evitar un castigo, hasta la comprensión y respeto por los derechos humanos universales), sí, del hombre-varón, concluyendo que las mujeres tenían menos desarrollo moral que el género masculino.

Esto encendió a la psicóloga y feminista norteamericana, quien emprendió una serie de experimentos, en los que, además de refutar la tesis de Kohlberg, concluyó en que el cuidado se manifiesta en la atención y el cariño que se da a las personas, y que estas son características que de manera natural se revelan en las mujeres, aunque esto terminaría por no ser exclusivo de las mujeres, sino más bien un rasgo maternal (natural o aprendido socialmente) que requiere educación y compromsio, compartido por todos los seres humanos en beneficio de los demás.

Nel Noddings, americana que continuó con les experimentos y redondeó las ideas de Gilligan, determina que el cuidado es situacional, ya que la necesidad del cuidado responde a un momento y contexto específico, por lo que no es adecuado crear reglas o principios morales los encuentros entre las personas.


Leonardo Boff

El brasileño Genésio Darci Boff (n. 1938) se vio orillado a renunciar al sacerdocio católico en 1992 para "mantener su libertad" de pensamiento y de opinión, después de casi veinte años de ser uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Esta idea, que se puede resumir como la "opción preferencial de los pobres", ha sido condenada por la Iglesia en múltiples ocasiones al considerar que tergiversa la aspiración cristiana de liberación del pecado, y la centra de manera unilateral en las necesidades materiales y terrenas; que se aprovecha de las comunidades pobres de América Latina, para introducir un pensamiento cercano al marxismo en donde la abolición de la religión y la lucha armada de clases son aspectos centrales de ese modelo.

Pero más allá de analizar este conflicto ideológico, seguramente Leonardo Boff, en su trabajo cercano con la gente y los pueblos más paupérrimos del continente, moldeó el pensamiento que ha plasmado en más de un centenar de libros y que le ha valido también el ser considerado como una de las principales mentes detrás de la Ética del Cuidado.

De manera paralela, inició alertando al mundo acerca de la gran catástrofe ecológica que ya se veía en los años setenta del siglo pasado, pero también del terrible olvido y menosprecio por los pobres. Ambos fenómenos, surgidos del exacerbado materialismo de nuestra época, caracterizado por la priorización del esquema: trabajo (¿empleo?)- producción - dominación.

Es decir, que el descomunal interés por adquirir bienes y servicios que nos presentan como signos del progreso, del bienestar, del éxito y de la felicidad personal, se traduce en una moderna esclavitud de los empleados, en un agotamiento indiscriminado e irreversible de los recursos naturales de la Tierra, así como del surgimiento (o perpetuación) de "amos del mundo" que dirigen los destinos de este, a su propio antojo y conveniencia.

La exagerada producción de bienes y servicios de todo tipo, ha lastimado a la Tierra, nuestra "Casa Común", a un nivel de riesgo que compromete seriamente la vida de los seres humanos para el futuro.

Así mismo, ese egoísmo por poseer artículos materiales que nos den una sensación de elevarnos por sobre los demás, ha provocado un descuido y una indiferencia manifiesta e inmensa por los excluidos, por las sociedades y por la dimensión espiritual del ser humano.


No obstante, el teólogo latinoamericano está seguro que el planeta y las personas tienen salvación, que aún estamos a tiempo de detener la catástrofe ambiental y social que se avecina; pero para esto, es indispensable que los humanos adoptemos un nuevo paradigma de de convivencia: el cuidado.

Boff puntualiza en que el gran desafío de todos es combinar trabajo con cuidado, en donde el cuidado, más que una actitud, es un modo de ser, ya que el cuidado forma parte de la naturaleza y de la constitución de ser humano. Dice textual:

Sin el cuidado esencial, la unión del amor no tiene lugar, no se conserva, no se extiende, ni permite la comunicación entre los seres. Sin el cuidado no existe un ambiente propicio para el florecimiento de aquello que humaniza verdaderamente: el sentimiento profundo, las ganas de compartir y la búsqueda del amor.

Bernardo Toro

Influenciado sin duda por Boff, el filósofo colombiano José Bernardo Toro Arango, se ha alzado en la última década como uno de los más grandes exponentes y prominentes de la Ética del Cuidado. Sin vacilar, tácitamente dice: "el cuidado no es una opción, o aprendemos a cuidarnos o pereceremos como raza... pues el planeta prevalecerá, los que estamos en riesgo somos los seres humanos" (2013).

Concretando más este postulado, enlista los cuidados que debemos procurar de manera común en esta nueva ética social, en la que desaparezca la persona individualista para dar paso al cuerpo social que trabaje de manera armónica por el cuidado, compuesto por: (1) el saber cuidar, (2) saber hacer transacciones ganar-ganar, (3) la comensalidad (alimento para todos), (4) saber conversar, (5) el respeto y (6) la hospitalidad.

En cuanto al cuidado, lo desglosa en cuatro puntos:

  1. Cuidar de sí mismo. Del cuerpo y del espíritu.

  2. Cuidar de los otros: los cercanos y los lejanos. Tanto de los que conviven diariamente con nosotros como de aquellos grupos y redes sociales que ayudan a las necesidades de otros.

  3. Cuidar del intelecto. No despreciar el conocimiento, para evitar el estancamiento de la época.

  4. Cuidar a los extraños. Refiriéndose a las instituciones públicas y privadas que dan certeza a las sociedades.

  5. Cuidar al planeta. La austeridad en el consumo, las 3 R's: reducir, reutilizar y reciclar; ser conscientes de que somos parte del planeta.


Ética del Cuidado 2022

Podríamos seguir ahondando en estos y otros grandes pensadores (hombres y mujeres), o en más disciplinas que nos hablen del cuidado, pero la intención principal de este artículo es precisar la visión que debe de orientarnos a partir de ya.

Y esa no es otra más que hacer conciencia de la necesidad que las otras personas tienen de nosotros, más aun en el sector educativo, en que día a día interactuamos con mucha gente en muchas situaciones.

El cuidado no debe esperar a que nos pongamos de acuerdo en el Consejo Técnico Escolar, o a que lo aprueben los padres de familia, o a que lo diga la Guía Técnica o lo manden las autoridades. Tampoco puede esperar a que el compañero de trabajo decida responsabilizarse también, al parejo de uno, o a que se arme una estructura administrativa para ello.

El cuidado en el sector educativo, tampoco está limitado a las niñas, niños y jóvenes que atendemos en las escuelas, sino que es un compromiso propio con la vida de todos aquellos que se cruzan en nuestro camino.


El cuidado es una decisión. Una decisión que proviene de una toma de conciencia; el cuidado es aquí y ahora, es en todo momento, en cada situación, con cualquier persona.

El cuidado es darnos cuenta de la realidad histórica en que el destino nos pone al enterarnos de una situación; podremos saber de la necesidad de alguien al estar allí, o al escucharlo de otra persona, o del directamente afectado.

La realidad histórica se impone, al convertirnos en el punto de confluencia del devenir histórico de la otra gente, es decir, si actuamos, su vida será de una forma, si no actuamos, será de otra.

El destino de las personas está en nuestras manos en la medida que decidimos actuar y cuidarlo en ese momento dado.


¿Y cómo podemos cuidar a los demás?, bueno, se me ocurren muchas formas de esquematizarlo, de clasificarlo, de organizarlo, pero el punto toral de esta opinión es que no debemos requerir mayor estructura para cuidar a otra persona en el momento justo; así es que, a modo de lluvia de ideas, generaré una lista que sería interminable para intentar clarificar la postura:

  • Interrumpir la burla hacia algún alumno (a) y asegurarse que no vuelvan a ocurrir.

  • Brindarle protección inmediata si sabemos de violencia o abuso: llamar a la policía, a al DIF, a los medios de comunicación.

  • Ir a conversar con la niña (o) que no tiene amistades.

  • Compartir la comida o la bebida con quien no recibió alimento para llevar o no tiene para comprar.

  • Cubrirle del frío o de la lluvia si no tienen ropa adecuada.

  • Regalarle el útil escolar que no pudo llevar o que no le han podido comprar.

  • Quedarse y acompañar a los que no han podido irse a casa (o llevarlos hasta ellla cuando las circunstancias lo permitan).

  • Evitar juzgar, regañar, señalar o exhibir ante el incumplimiento de un compromiso, y buscar conocer la causa de este, para comprender y apoyar a la persona.

  • Escuchar y consolar a alguien cuando esté muy triste o esté llorando.

  • No reírse ni criticarle cuando una alumna o un alumno tenga un interés en alguna actividad, aunque lo haya empezado y no sea muy bueno al inicio: deporte, pintura, canto, colecciones, preparación de alimentos, youtuber, escritor, etc.

  • Detener a alguien que quiera dar una información contraria a las ilusiones infantiles y juveniles: día de reyes, ratón o hada de los dientes, santa Claus, combate de flores, día del niño y de la niña, día del estudiante, etc.


Pero el cuidado no debería limitarse solo a necesidades por carencia, sino cuidar también que la inteligencia, las expectativas, los sueños y las aspiraciones se pongan en ruta para cumplirse, como:

  • Apoyar a cualquier estudiante que quiera participar en un concurso.

  • Prestarle nuestro libro o revista que le interesó.

  • Compartirles información de programas y proyectos en los que podrían participar.

  • Alentarlos a que visualicen una vida mejor que aquella en la que les tocó nacer, evitar el pensamiento pesimista cuando se presente.

  • Intervernir para que nadie se pierda un viaje al teatro, el zoológico, el museo o cualquier excursión.

  • Escuchar y alentar a quien esté muy contento con algún logro, por más pequeño o insignificante que nos parezca.

  • Estimular los momentos de alegría cuando estén presentes, alentar la alegría de las niñas, niños, jóvenes y adultos.

El cuidado, entonces, implica básicamente dos situaciones: procurar el bienestar y evitar el sufrimiento de las personas en un momento específico, pero desde la mirada de estos, desde su propio sentir.

Así, con los escolares, por ejemplo, debemos estar convencidos de actuar instantáneamente para cuidar su inocencia, su infancia, su sana juventud, su integridad física, su intelecto, su personalidad, su espíritu, sus esperanzas, sus sueños, sus dolencias, sus pertenencias, en suma, todo aquello tangible e intangible que le pueda ocasionar sufrimiento o que le pueda proveer felicidad.


Desde la lógica de la realidad

Es cierto, quizá se confunda el cuidado con el paternalismo, que es aquella actitud en que condescendemos en el incumplimiento de algo, o apoyamos prontamente sin considerar la responsabilidad que le quitamos a quien debía de hacerlo; pero estoy seguro que las personas profesionales de la educación sabremos distinguir cuando es ese momento que requiera nuestra decidida e incondicional intervención.

Las y los educadores que por vocación decidimos cada día dedicarnos a esto, debemos ser conscientes del papel de bifurcación que nos toca jugar; no se trata de todo el ciclo escolar, o del nivel, o del prestigio de la escuela, no, el cuidado se trata del momento, del ¿cómo mejoraría la vida de mi alumno o de mi alumna si yo actúo de tal o cual manera?; ¿cómo contribuirá más este docente a los logros académicos si soy sensible a su problema familiar actual?; ¿cómo ayudaría a salir adelante a una familia si doy lo que tengo en el momento para solucionar su problema escolar?


Debemos convencernos en que las y los estudiantes, sobre todo los menores de edad "son hijos de todos"; aunque no los conozcamos, aunque no sean nuestros alumnos, aunque los encontremos de lejos en una calle, en otro municipio, en algún viaje o excursión escolar. Cuidémoslos como si fueran nuestros propios educandos, más aun, como si fueran nuestros propios hijos.


Como dijo Bernardo Toro, "o nos cuidamos o perecemos"; pero no lo veamos tan lejano, no pensemos solo en el destino de la raza humana, o de la destrucción del planeta: si no nos cuidamos, pereceremos como personas, como comunidad, como proyecto de vida, como vida feliz, como momento feliz.

Insisto, la vida es lo que en el vida cotidiana pasa; esto es, la suma de momentos instantáneos y fugaces que pasan y que, con la interacción de los demás será feliz e inolvidable, o traumática e inolvidable.


Desafortunadamente es necesario mencionar que casi todos los malhechores, asesinos, violadores, estafadores, narcotraficantes y drogadictos, rateros, corruptos y cuanta calaña asola a nuestra época, pasaron por nuestras escuelas, fueron nuestras alumnas y alumnos, y, ¿cuál fue ese momento de bifurcación en que decidieron empezar a actuar mal?; o, ¿cuántas vidas no hemos conocido que parecían tener un futuro brillante pero, jamás pasaron de allí?

¿Qué pasó en esos casos, quién no los cuidó, quién no los apoyó, quién prefirió voltear la mirada?

Nuestra sociedad no resiste más personas indolentes, indiferentes, displicentes, y mucho menos si somos del sector educativo, los que principalmente debemos propiciar el conocimiento, la emancipación, la esperanza, la alegría, los altos vuelos.


Los invito de todo corazón, queridas maestras y queridos maestros, indistintamente de la función que tengan, a volver a ser conscientes de que cada momento de encuentro que tengan con las niñas, niños y jóvenes, sus padres y madres, los exalumnos, la gente que vive alrededor de la escuela, las autoridades de todo tipo, sea de amabilidad (dignos de amar), de amigabilidad (de ser amistosos, amigos); que nos permitamos revivir la cortesía, la benedicencia (hablarnos con buenas palabras) la gentileza, la compasión, la generosidad, la solidaridad.


No es normal que seamos indolentes ni indiferentes.


Si es de inteligencia humana que cobremos conciencia de cada momento para cuidar a quien lo necesite... esta y la siguiente generación nos lo agradecerá.





Para continuar con el diálogo, puede escribir en las redes sociales o inspirapersonas@gmail.com


Enlaces con textos de referencia

https://www.planyprogramasdestudio.sep.gob.mx/index-xxi-fines-medios.html

https://redmovimientos.mx/wp-content/uploads/2020/07/El-Cuidado-Esencial-Boff.pdf


https://www.iberopuebla.mx/sites/default/files/informacion-adicional/descargas/paradigmaetico.pdf


https://books.google.com.mx/books?id=VrtZKvyBKcIC&pg=PA3&lpg=PA3&dq=Jaime+Parra+La+educación+desde+la+éticas+del+cuidado+y+la+compasión&source=bl&ots=DKCH-XfH01&sig=ACfU3U3zhXbWEkycN2NVypmUhQALsodCXg&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwjr0afL3sj1AhWUJUQIHTK7AGwQ6AF6BAgLEAM#v=onepage&q=Jaime%20Parra%20La%20educación%20desde%20la%20éticas%20del%20cuidado%20y%20la%20compasión&f=false


http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657-59972004000100005


http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0123-12942012000300009



249 visualizaciones10 comentarios

Entradas relacionadas

Ver todo